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La intensificación de la presión gubernamental y la fragmentación interna del Cártel de Sinaloa han provocado un éxodo de productores de fentanilo.
Este desplazamiento, según testimonios recabados por Nmás, responde a una serie de órdenes directas de "los jefes" para cesar la producción, la última de ellas emitida en febrero de 2025, tras la designación del cártel como organización terrorista por parte de Estados Unidos.
La producción de fentanilo no ha desaparecido, sino que se ha transformado. Insight Crime documenta cómo, tras la aparente "prohibición" de Los Chapitos en 2023, el modelo descentralizado ha dado paso a una estructura más controlada.
Solo un grupo selecto de operadores, con lazos de confianza o familiares con las facciones del cártel, continúan la producción, ahora bajo autorización directa.
Este nuevo esquema ha permitido una mayor consistencia en el producto, según la DEA, que reporta una disminución en la proporción de pastillas con dosis letales.
Además, las incautaciones en Estados Unidos han disminuido, al igual que las muertes por sobredosis. Sin embargo, los productores han diversificado sus métodos, incorporando precursores menos regulados y sustancias como la xilacina.