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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó un inesperado gesto de apoyo a Elon Musk al subirse a un Tesla en la Casa Blanca. Esta acción llega en medio de una fuerte caída en el valor de las acciones de la compañía y un creciente boicot por parte de consumidores descontentos.
Durante el evento, Trump inspeccionó cinco modelos de Tesla, acompañado por Musk y su hijo pequeño, X. El expresidente se subió a un Tesla Model S rojo, valorado en aproximadamente 90,000 dólares (1,816,982.10 Pesos mexicanos) en su versión básica.
Este gesto simbolizó un espaldarazo público a Musk, quien recientemente fue nombrado por Trump como director del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés).
"Creo que ha sido tratado muy injustamente por un grupo muy reducido de personas", declaró Trump, quien también anunció su intención de adquirir uno de estos vehículos como muestra de apoyo.
La acción de Tesla ha perdido más del 50% de su valor desde su pico en diciembre, reduciendo la fortuna de Musk en aproximadamente 70,000 millones de dólares en solo un mes.
Esto se debe a polémicas decisiones tomadas por Musk desde el DOGE, que incluyeron despidos masivos, cierre de entidades federales y recortes en asistencias gubernamentales.
Estas medidas provocaron descontento en algunos clientes, quienes han organizado protestas e incluso vandalizado vehículos Tesla. En ciudades como Portland y Nueva York se registraron manifestaciones con cientos de personas, resultando en varios arrestos.
Varias ONG demócratas han coordinado ataques contra concesionarios, personal y vehículos de Tesla.
— Milva Gauto (@MilvaGauto) March 11, 2025
Anoche, varios CyberTrucks fueron incendiados en Seattle. Los demócratas se están volviendo cada vez más violentos y están desesperados.
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Pese a la creciente oposición, Elon Musk afirmó que continuará al frente de Tesla mientras colabore con Trump. "Seguiré siendo el director ejecutivo mientras sea útil", mencionó recientemente.
Mientras tanto, el magnate anunció que Tesla duplicará su producción de vehículos en Estados Unidos durante los próximos dos años, gracias a las "grandes políticas" impulsadas por Trump.
Este episodio refleja cómo las decisiones políticas pueden impactar directamente en el mercado y la percepción de una marca tan influyente como Tesla.